Desde el comienzo de nuestras vidas, giramos en torno de dinámicas sociales que nos integran y hacen participes de un colectivo, lo cual afianza y configura nuestra-identidad.
Bajo esta perspectiva encontramos en la educación uno de esos tantos eslabones que nos permiten apropiarnos del entorno y construir una visión de la realidad: después de la familia la escuela funciona como un núcleo integrador en el cual convergen experiencias de vida, puntos de vista, formas de actuar y de vivir. Encuentro constante de mundos que pueden chocar, transformarse o destruirse.
Ahora bien, el deber ser de la escuela, en la actualidad, podría decirse apunta a un mismo "ideal" la transformación o el cambio social, la construcción de una nueva sociedad digna y ecuánime, donde la libertad, la responsabilidad y el respeto por los demás sea el camino para futuras generaciones.
En tal sentido Celestin Freinet desde su propuesta pedagógica encausada a la educación como posibilidad de diálogo entre la realidad del estudiante y la realidad de la escuela, establece nuevas alternativas como el trabajo cooperativo, el reconocer al niño desde sus necesidades y problemas, vincular la lúdica y entender que cada ser tiene un ritmo propio dentro de su aprendizaje apuntan a lo que es el deber ser.
El acompañar y mediar en este proceso es una de las experiencias que como docente resultan más satisfactorias y en algunos casos, lo digo por mi experiencia son enriquecedoras y fortalecen cuando se flaquea ante esta profesión.
Aun así, es importante recordar que dentro del contexto colombiano un docente puede llegar a tener bajo su cargo aproximadamente 30 o más estudiantes en el caso de primaria y casi unos 140 en la secundaria ese es el ser de la educación en Colombia, lo que no quiere decir que los planteamientos de Freinet sean letra muerta bajo este contexto pero si una lucha continua.
El ser y el deber ser deberían apuntar a un mismo horizonte, es evidente que nuestra sociedad atraviesa por una complicada situación, que muchos factores como la violencia, la desigualdad han cultivado en nuestros niños y jóvenes perspectivas del mundo y de la vida que chocan entre si. El día en que reconozcamos en el otro a una persona con las mismas capacidades y oportunidades, talvez ese día el deber ser empiece a ser el ser.
2 comentarios
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Un sentido aporte.
Adelante.
Hoal, esperemos que ese día esté y estará más próximo a medida que haya gente que crea en él. Saludos